domingo, 29 de abril de 2018

Hablo de los cincuenta,tan lejanos.

                            Fotografía de Carlos Saura (España,años 50)

Por la Semana Santa
correteaba las calles
luciendo mi collar de cáscaras de huevo
–restos de las tortillas
que nos hacía mi madre cada año-
sobre mi pecho henchido
y una sonrisa en flor, como una aurora,
en mi cara de niño bien criado
a pesar de los tiempos.

En las fiestas,
sacábamos al sol nuestras mejores galas
y lucíamos los más sanos colores
en nuestra piel curtida de intemperies
y de penas adentro.
Eran tiempos aquellos de plena subsistencia,
sin planes de futuro.
Tiempos donde la vuelta cada noche
al hogar construido a base de penurias,
era la mejor parte que nos guardaba el día. 
Allí, junto a la hoguera de troncos generosos,
 no existían los amos, ni Franco, ni la Guardia Civil,
sólo la risa alegre de los hijos,
sólo la voz amable de la madre,
sólo el brillar intenso de los ojos
de la fiel compañera.

Tiempos de campo y luna,
de miedos y exclusiones.
Tiempos de inviernos crudos,
de perpetuas heladas sobre valles sombríos,
de lluvias generosas y monótonas
sobre viejos tejados con goteras…


Hablo de los cincuenta, tan lejanos,
tan fríos, tan desnudos…
Pero también alegres y hasta esperanzadores,
a pesar de la noche de los tiempos.


domingo, 1 de abril de 2018

Al mar de Huelva en otoño

                                 


                                 Blanco mar marismeño
que ríes con espumas cantarinas
al verte libre al fin tras el estío
de la humana jauría.

Te abrazas a la arena solitaria
con serena alegría
mientras vas temperando las mañanas
con arrullos de olas.

Desde la orilla misma,
un grupo de gaviotas aburridas
contemplan tu alborozo.

 ¡Oh mar de Punta Umbría,
con cada nuevo otoño
te inventas un romance peregrino
con esa luna llena
que asoma su carita arrebolada
tras las verdes melenas de los pinos!

                                                                    Punta Umbría (Huelva) - Octubre,2016