sábado, 30 de abril de 2016

La margarita

                                                               De la red



Un día se encontraron.
Se conocieron.
Ella dijo que él era una persona muy sensible.
Él dijo que ella también era una persona muy sensible.
Ella llegó a la conclusión de que eran almas gemelas.
Se conocieron más a fondo.
Y ella se enamoró de él.
Él, aunque también muy enamorado, tenía algunas sombras de dudas.
Por esa razón, se fue a ver a un jardinero al que contó sus cuitas.
Y el jardinero le dio una margarita.
Él se marchó deshojando la margarita y, cuando le salió el SÍ, corrió veloz al lado de su amada para declararle su amor…

Pero cuando él llegó, su amada se había ido del brazo del jardinero.
Y él se quedó mirando el tallo pelado mientras pensaba en lo efímero que puede llegar a ser el amor, tan efímero como las hojas de una margarita…





viernes, 22 de abril de 2016

A un espíritu libre


                                     
De la red




Ayer supe de ti después de tanto tiempo
y recordé tus trenzas a los catorce años
como dos centinelas que guardaban celosas
tu adorable sonrisa de inquieta adolescente.
Y recordé tus ojos de un azul contundente,
dos zafiros robados a la tierra salvaje
en las lejanas minas de un país oriental
para ser engarzados en el marco perfecto
de tu atezado rostro de princesa gitana.

Ayer…ayer supe de ti.
Me dijeron que habitas en el reino del viento
y con él vagas libre, sin rumbo, sin destino, 
siguiendo sus vaivenes, sus giros caprichosos,
bebiéndote la vida sin ahogarte en sus aguas.
Y no me sorprendí, sabes que te conozco.
Tú nunca regresabas al punto de partida.
Tú jamás te volvías a mirar unos ojos
tras dejarlos bañados en lágrimas amargas.
Con tu feroz belleza derruías murallas,
con tu loca pasión ahogabas voluntades
y después te alejabas del lugar del naufragio
dejando los cadáveres pudriéndose en la playa
bajo el tórrido sol del eterno abandono.
Ni el frío, ni la lluvia, ni el calor, ni la niebla
lograron retenerte entre cuatro paredes.
Tú salías cada noche a buscar el amor,
 un amor sin amarras, sin cargos ni  promesas.
Nunca supiste amar una vez solamente,
nunca bebió tu sed de fuente solitaria:
tú anhelabas beberte todo el mar, sorbo a sorbo…

Ayer supe de ti y volví a preguntarme
después de tanto tiempo si aún recuerdas mi nombre.
Supongo que ya no, que para ti soy nada
cómo mucho, si acaso, un número en tu agenda,
una luz mortecina en tu cielo fulgente…

Ayer supe de ti y se me vino encima
como un alud de rocas pesadas, colosales
el muro aquel de adobes que un día levanté
con la firme esperanza de separar por siempre
de mi frágil memoria tu incendiario recuerdo.

Ya ves, no te olvidé, nunca pude lograrlo,
¿acaso puede alguien olvidarse del cielo
cuando el cielo gimió un día entre sus brazos?



jueves, 14 de abril de 2016

De blogs y aniversarios



El próximo 16 de abril se cumplen nueve años de la puesta en marcha de este blog  (“Paisajes que retornan”) aunque no fue hasta 2010 cuando realmente comenzó a ser un blog activo.

No recuerdo muy bien qué fue lo que me movió a abrir un blog en Internet, tal vez fue el hecho de que tenía algunos poemas guardados desde mi adolescencia y me decidí a darlos a conocer viendo la oportunidad que me ofrecía la red.

Recuerdo esos comienzos allá por 2007 con algo de miedo a que alguien conocido pudiera acceder a mi intimidad a través de mis poemas, cuestión de pudor supongo. Hoy, después de casi 300 entradas y más de 150.000 visitas, puedo asegurar que la existencia de este blog (y de otros que tengo o tuve activos) me ha cambiado la vida.

Y no hablo solamente de simple entretenimiento, no. Aparte de eso, que también es importante, el hecho de tener un blog activo te permite conocer a mucha gente que opina sobre lo que escribes y, al hacerlo, te ayudan de alguna manera a conocerte mejor a ti mismo.
Un blog es un vehículo que te lleva hasta el arte y la creatividad de los otros permitiéndote a la vez mostrar tu arte y tu creatividad. Y esa relación genera una corriente entre personas que, aunque alejadas en el espacio, terminan por ser cercanas en cuanto a los sentimientos, dándose el caso de que entre ellas termina casi siempre por surgir la amistad e incluso el cariño, algo impagable y, para mi, impensable cuando comencé esta aventura.

Por tanto y desde aquí solo me queda dar las gracias más efusivas a todos aquellos que alguna vez se asomaron a algunos de mis blogs y compartieron conmigo su tiempo y su amistad. Gracias.

Por mi parte desearos lo mejor y, aunque mi deseo es seguir unido a todos vosotros a través de estos blogs, lo cierto es que todo tiene un fin y no quería irme un día sin dejar constancia de mi agradecimiento por todos estos años de poesía y bella amistad.

Un abrazo inmenso a todos, seguidores y ya, también amigos.



sábado, 2 de abril de 2016

Mariposas






Pasaron por mi vida
como las mariposas:
en un vuelo fugaz,
sin detenerse apenas
a oír mi corazón
de amante desolado.
Mas, cuando se marchaban,
lejos ya de sus alas,
todo era silencio
y me envolvía la noche
con su manto siniestro
de pálidas estrellas

Algunas eran blancas,
llegaban limpias, puras
a mi sed milenaria.
Me dejaban sonrisas,
envolventes miradas
y un candor tan patente
que saciaban mis ansias
con solo contemplarlas.

Otras llegaron solas,
perdidas, apenadas,
huyendo de otros brazos.
Buscaban mi calor
de hombre comprensivo
y honesto. Me contaban
sus penas entre llantos
y yo, las consolaba
ofreciendo mi hombro
para secar sus lágrimas.
Más tarde, ya repuestas,
emprendían el vuelo
en busca de los brazos
que antaño despreciaban.

Y un día de primavera
llegó la más hermosa,
la menos esperada:
mariposa infeliz,
solitaria y errante
huyendo de sus miedos.
Traía nieve en su vuelo
y fuego en su mirada..
Polilla generosa
que todo me entregaba
sin pedir nada a cambio.
Ella me hizo sentir
que el mundo no es tan malo
como yo imaginaba.

Un tarde invierno
cuando el viento azotaba
nuestros cuerpos cansados,
una ráfaga helada
me apartó de su lado,
me arrastró tras las huellas
de un sueño peregrino.
Me olvidé de sus alas,
de su aura de luz
y la dejé perdida
en mitad de la noche.
Una intensa nevada
puso un vestido blanco
a su nuevo fracaso.
Supe que me lloraba.

Hoy me hiere el recuerdo
de sus ojos abiertos
en cada madrugada.
Mariposa infeliz…
¡nunca otra mariposa
fustigó así mi alma!