miércoles, 17 de julio de 2013

A Machado en el exilio



Ya se ve en tu mirada la tristeza,
preludio de los días
en que se derrumbó tu fortaleza
al saber que ya nunca volverías
a pisar esta tierra por ti amada
donde abriste caminos y veredas,
donde soñó paisajes tu mirada
entre páramos yertos y roquedas.

Fuiste, Antonio, poeta de la vida
en un tiempo de iniquidad y muerte,
poeta conmovido por la herida
de una España ignorada por la suerte.
Aún resuena tu grito en la montaña:
"Otra vez -¡otra vez!- oh, triste España!"

¡Cuán  injusta la vida fue contigo!
¡Qué absurdo verte a ti como enemigo!
Tú, que amaste la esencia de esta tierra
castigada por siglos de injusticia.
Tú, que odiaste las armas y la guerra,
consecuencias del odio y la codicia.

Al final, fue razón
pues de las dos España hubo una
que heló tu corazón.
Sabido es, en tiempos de doctrina
nunca hicieron historia los poetas
de sangre jacobina.

Mas, la España de rezo y sacristía,
de intenso olor a incienso y a cerrado,
de flores a María...
no pudo con los versos de Machado,
no logró desterrar su poesía.


NOTA: Este poema homenaje a don Antonio Machado ha sido compuesto    
siguiendo la estructura (medida y rima) de su célebre poema "A un  olmo seco".