lunes, 5 de mayo de 2014
miércoles, 30 de abril de 2014
Por conocerte
me apresuré a ser pájaro en la niebla
volando hasta el alero de tus sueños,
me adentré por el mar de tus silencios,
navegué las lagunas de tus ojos
y me hice peregrino de tu fe.
Por amarte,
me proclamé portador de tus pesares,
avivé mi tristeza con tus miedos,
me acerqué hasta las brasas de tu hoguera,
renuncié a mis secretos más sagrados
y desnudé mi alma
para que la exploraras tal cual era
ya que nunca
alcancé yo a mirarla así, desnuda
de tanta soledad.
Y, al fin, por olvidarte,
me convierto en estrella solitaria
cada tarde, al ocaso,
en gaviota del viento prisionera
gritando al infinito
sus ansias de volar.
Pero solo consigo
ser un valle sediento
pendiente de la lluvia redentora
que empape mi agostado caminar,
pendiente de una sola palabra de tus labios
que endulce con su miel esta amargura
que dejó tu partida,
que devuelva la dicha a mi existencia
y dé luz a la negra sombra inerte
de mi triste y eterna oscuridad.
viernes, 25 de abril de 2014
Soneto LII (Estaciones)
Hay una edad
divina, la primera
etapa de la vida,
la niñez,
donde todo es
candor y nitidez,
donde siempre se
vive en primavera.
Después, la
juventud, sueño y quimera,
nos cubre con un
halo de embriaguez
donde reina el
amor que es parte y juez
de nuestra loca
vida placentera.
Mas, un día termina aquel verano
que incendió
nuestras vidas. Lentamente
cambiamos lo
divino por lo humano.
Maduran nuestros
sueños. Nuestra mente
presiente ya un
otoño muy cercano
que abocará al
invierno finalmente.
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