martes, 11 de agosto de 2020

En un recodo del tiempo

 

¡Cuánto tiempo sin mirarme!
¡Cuánto, sin explorar en mi fondo,
sin agitar mi conciencia!
¡Debo tener tanto trasto amontonado,
tanto sueño polvoriento!

Hace mucho que no bajo
a mi dormido silencio
donde todo permanece
inerte y aletargado
en un recodo del tiempo.
Allí fue todo a parar
desde entonces, sin remedio.

Hoy quiero volver allá
como el sol vuelve a mi huerto.
Hoy quiero clasificar,
por quedarme con lo bueno,
todo lo que yace muerto
en el recodo fatal.

Tuvo la culpa un agosto
preñado de juventud.
Tuvo la culpa el azul
de aquel cielo caprichoso.
Una ilusión tan ilusa
como pensar que la vida
 
sería mañana mejor.
Un jugarte lo que amas
para, al fin, perderlo todo.


Vuelve a silbar otra vez
el viento que me hace coro.
Vuelvo a llorar otra vez
el tiempo que llevo solo.
De nuevo vuelvo a pensar
en tu amor -en el recodo-
donde se quedó parado
para siempre,
desde entonces,
todo.
 

 

 

sábado, 1 de agosto de 2020

carpe diem


                                                                  


                                                                     Afuera, el sol del verano
                                                                     y a veces pasos furtivos
                                                                     que van a ningún lugar.
                                                                     Dentro, tu y yo, desquitándonos
                                                                     de tanto sueño oprimido,
                                                                     de tanto libro didáctico
                                                                      y de tanta soledad.



martes, 21 de julio de 2020

Marinero






Son tus manos dos palomas
volando hacia el palomar.
Es el palomar el viento
 
que viene hacia ti del mar.
(Las palomas de tus manos
siempre errantes volarán.)


Llega el ocaso a la playa
porque la luz cae al mar.
Si el ocaso es en tus ojos,
la luz...¿dónde caerá?
(Se la llevan malos vientos
camino de la ciudad.)


¿Qué tienes que ni las olas
  despiertan tu sed de amar?

A tu lado un marinero
por ti dejó de bogar.
Junto a su ancla de plata
aguarda tu despertar.
(Tú querías un marinero
y ahora quieres todo el mar.)


Sus ojos, enormes faros
escrutando tu interior.
Es tu corazón de un hielo
que no se funde jamás.
(La frialdad de tu alma
con su barco acabará.)

¿Qué tienes que ni las olas
  despiertan tu sed de amar?

Sueña solo el marinero
con otros puertos de amor.
Junto a ti y de ti tan lejos,
¡cómo añora el marinero
el mar que por ti dejó!