Es el mar un gigante fascinado
por la pálida cara de la luna
y por eso, del fondo de su cuna,
se eleva cada noche ilusionado
intentando besar, enamorado,
sus risueños ojitos de aceituna…
¡Pero sólo la cresta de una duna
logrará el mar besar, decepcionado!
En las cálidas noches del verano,
cuando asoma tan tímida, tan sola
surgiendo por detrás del altozano,
él le canta con voz de caracola
y ella siente su aliento tan cercano,
tan cálido y veraz, que se arrebola.
"Sonetos descriptivos"

Sentido y bonito poema, amigo Joaquín.
ResponderEliminarTodo un detalle para esta mañana de domingo.
Abrazos.