sábado, 19 de septiembre de 2026

...como ahora


Quisiera verte siempre como ahora,
tan lozana y pletórica de soles.
Quisiera no apartarme de tu norte
por no dejar jamás de percibir
esa tu risa diáfana de niña.
Me gustaría tenerte siempre así,
nardo fresco,
embriagando mi sensatez caduca
con cálidas fragancias...
Y saciarme también del agua pura
de tu fuente, manantial transparente
que mana a borbotones cada día
en esta sorprendente primavera...


Tan llena estás de vida,
que los cantos rodados del arroyo
te devuelven tu risa
transformada en melódica corriente.
Y hasta los arrayanes reverencian,
con sus dúctiles ramas,
tu caminar gracioso y excitante.


Quisiera verte siempre como ahora:
atrevida y esquiva,
alborozada y triste,
enojada y melosa...
como la brisa inquieta y juguetona
que cambia de sentido a cada instante
en esta portentosa primavera...
Para volverme loco.
Para que esa locura consentida
me separe, por fin,
de los tranquilos prados del collado,
elevándome raudo hasta la cima
de esa tu formidable cordillera...


Quisiera verte siempre como ahora.


          De  "Veinte poemas de amor "

         

jueves, 6 de noviembre de 2025

Peregrino

 

Esta baldía soledad poblada
que aletarga el batir de mi aleteo,
este vagar sin ir, este paseo
por la orilla de un alma atormentada…
 
…me dicen que, de todo, apenas nada
paró en dogma de aquello en cuanto creo,
en tesoro de aquello que poseo
o en sueño placentero en mi almohada.
 
Y es que viví cual ciego peregrino
poniendo en el llegar todo el empeño
por afrontar el rol de mi “destino”
 
y  me dejé olvidado tanto sueño,
tanta canción de amor por el camino,
que hoy apenas de nada soy yo dueño.
 

domingo, 28 de septiembre de 2025

Dragones en la niebla

 


Nunca es tarde para delinquir,
para robar(te) a trozos los fracasos
que fuiste acumulando
mientras dormías plácidamente
delante de las bocas de aquel dragón antiguo
 de múltiples cabezas
 que (sólo a ti) te parecía de piedra.
 
Y con cada rugido de sus fauces,
con cada llamarada,
se impregnaba la noche de un humo tan espeso
 que hacían invisibles los caminos
ajenos a su reino de dragones.
 Y te hacían caminar sin sospecharlo
por su errado sendero
 mientras, a un lado y al otro de la ruta,
 florecía la jocosa primavera.
 
Nunca es tarde para comprender que,
desde el mismo día en que llegamos a este mundo,
hay alguien  (siempre hay alguien)
que nos lleva las riendas,
que nos coloca vendas en los ojos
y nos obliga a caminar por la senda trazada de antemano
para impedirnos pensar en lo que somos
y en lo que podríamos llegar a ser.
Mas, las normas impuestas a medida
por aquellos dragones que mirabas
en cada despertar de tus orígenes
creyendo que eran sólo estatuas de piedra,
te marcaron la ruta sin remedio.
 
Empezar a despejar la niebla,
a desgranar negruras,
es comenzar a saber más de ti.
Que, si bien te conoces,
si logras aprenderte de memoria
el intrincado mapa de tu alma,
verás como la niebla se disipa,
cómo va levantando la mañana.
Cómo comenzará a fluir serenamente
por praderas de saúcos y lirios amarillos,
el caudaloso y fértil río de la vida.
De tu vida.