jueves, 24 de septiembre de 2026

Espérame

 

No vengas.
No regreses.
Que ya no es necesario
Que ya me acostumbré a tu larga ausencia
Ahora seré yo
el que vaya a tu encuentro.
¡Espérame...!
 
Espérame donde la luz es tenue,
donde el rumor del viento es dulce melodía.
Donde el tiempo, indiferente ya,
no destruya nuestros sueños de entonces.
 
Espérame tranquila,
Dibujando mañanas de soles amarillos,
como aquellas que oyeron nuestras risas.
Entonando canciones entre campos de trigo,
Perfilando siluetas sobre el lienzo morado
del gélido horizonte de noviembre.
 
Espérame donde la blanca espuma 
de riachuelos locos
describe remolinos entre cantos rodados
y, abrazada a la piedra lisa y fría,
se rompe en mil pedazos
para morir al fin de desengaño.
 
Espérame en la tarde luminosa
del cálido verano,
como aquel que vivimos junto a un mar
celoso de tu cuerpo.
O en la noche serena y apacible
de un abril con estrellas.
 
Espérame encendida
cual rosa roja de un remoto jardín
huérfano de rocío,
para que yo te empape con la lluvia
de mil noches de espera.
 
Espérame risueña, enfurecida o triste,
que yo sabré encontrarte...
¡Sé que te encontraré
en todos los paisajes de la tierra...!
 
¡Espérame...!

 
                                 De "Veinte poemas de amor"

sábado, 19 de septiembre de 2026

...como ahora


Quisiera verte siempre como ahora,
tan lozana y pletórica de soles.
Quisiera no apartarme de tu norte
por no dejar jamás de percibir
esa tu risa diáfana de niña.
Me gustaría tenerte siempre así,
nardo fresco,
embriagando mi sensatez caduca
con cálidas fragancias...
Y saciarme también del agua pura
de tu fuente, manantial transparente
que mana a borbotones cada día
en esta sorprendente primavera...


Tan llena estás de vida,
que los cantos rodados del arroyo
te devuelven tu risa
transformada en melódica corriente.
Y hasta los arrayanes reverencian,
con sus dúctiles ramas,
tu caminar gracioso y excitante.


Quisiera verte siempre como ahora:
atrevida y esquiva,
alborozada y triste,
enojada y melosa...
como la brisa inquieta y juguetona
que cambia de sentido a cada instante
en esta portentosa primavera...
Para volverme loco.
Para que esa locura consentida
me separe, por fin,
de los tranquilos prados del collado,
elevándome raudo hasta la cima
de esa tu formidable cordillera...


Quisiera verte siempre como ahora.


          De mi poemario  "Veinte poemas de amor "

         

jueves, 6 de noviembre de 2025

Peregrino

 

Esta baldía soledad poblada
que aletarga el batir de mi aleteo,
este vagar sin ir, este paseo
por la orilla de un alma atormentada…
 
…me dicen que, de todo, apenas nada
paró en dogma de aquello en cuanto creo,
en tesoro de aquello que poseo
o en sueño placentero en mi almohada.
 
Y es que viví cual ciego peregrino
poniendo en el llegar todo el empeño
por afrontar el rol de mi “destino”
 
y  me dejé olvidado tanto sueño,
tanta canción de amor por el camino,
que hoy apenas de nada soy yo dueño.