miércoles, 31 de agosto de 2022

Agosto en Granada

 

Fotografía nocturna tomada con el móvil. 
En primer plano, el Sacromonte. Al fondo el Albaicín,el barrio árabe de Granada


Orgía de aromas por sus barrios blancos
de calles estrechas con duende y tronío.
Un cante lejano de garganta rota
liberando ayes con sabor a vino.
La noche se pone su bata de cola.
Embrujo en el aire
y aquel gato negro rondando el camino.
 
Desfile de estrellas con guiños de fiesta
sobre las almenas del viejo castillo.
Suspiros de Alhambra que quiere ser nieve,
-Mulhacén altivo-
La Luna, redonda, blanca, descarada,
alumbrando besos muy cerca del río.
Susurros de aliento del viento en las ramas
de un sauce que llora por amor, vencido.
 
Agosto en Granada.
Delirio en la sangre de los que no duermen.
Y es que es un pecado, en noches como esta,
venir a Granada y quedarse dormido.
 


martes, 2 de agosto de 2022

CONIL

 


Acuarela con barcas de mil colores
recortando siluetas sobre la mar,
casitas agrupadas  blancas de cal
y en la playa turistas y pescadores.

Es verano y la noche se vuelve fiesta
por las calles se vive, pleno, el amor.
En la plaza hay adornos de cadenetas
y en el aire compases de acordeón.

Mañana de domingo. Sobre la arena
de la playa  mil voces. El cielo añil.
Se subastan cigalas y camarones,
sardinas, pescaítos y boquerones
recien sacados de la mar de Conil.



sábado, 16 de julio de 2022

INFANCIA (Verano)

 


En la brasa de la siesta
vuela un milano "cansuto"
por el cielo del corral.
El aire dormido, muerto.
Yo, a la sombra del parral,
sueño en cazar gorriones
tras las tapias, en el huerto.

Nubarrones de la tarde
que vienen de los riberos.
Olor a tierra mojada
y la tormenta que llega
en pleno agosto torero...
(Con trapos rojos por capas
y cornamentas de almendro,
¡todo agosto toreando
porque así lo manda el tiempo!)


Pronto llegaba septiembre
envuelto en melancolía,
con un mar de fantasía
donde poder navegar:
tardes en las "albujeras"
(para nosotros un mar)
donde nuestras carabelas,
plenas al viento sus velas,
navegaban cada día
buscando sueños de sal.

¡Felices años primeros...!
Tan sobrados de energía,
tan huérfanos de experiencias,
en un mundo donde todo
estaba por descubrir.
Tan bañados de inocencia
que los envites adversos
no nos parecían verdad.

En la brasa de la siesta
vuela un milano "cansuto"
por el cielo del corral.
El pueblo, desierto, quieto.
Yo, a la sombra del parral,
odio en silencio la siesta
que no me deja jugar.