martes, 26 de abril de 2022

Sueños de papel

 



Soñaba por soñar

y una tarde de abril,

cansado de arrojar

tanto sueño infeliz

al olvido del mar,

me dio por escribir.

 

Y escribí sobre el cielo,

sobre la madre tierra,

sobre paisajes yermos,

sobre unos ojos negros,

sobre labios de fresa...

sobre el ansiado amor.

 

Y me nombré a mí mismo

valiente caballero,

seductor y altanero

atractivo y galán.

Y mis versos gritaron

contra la adversidad,

contra esa soledad

que enferma el corazón.

Y mis versos amaron

fabricando caricias,

inventando romances

de infinita pasión.

 

Luego yo los leía

y hasta los releía

y a base de leer

terminé por creer

que todo era real.

 

Que ese "amor" me llenaba

de sensaciones nuevas

cuando hasta mí llegaba

desde el frío papel.

Que llenaba mi cuerpo

de caricias y besos,

de abrazos, de secretos

que saciaban mi sed.

Que inundaba mi alma

con la lluvia infinita

del amor legendario,

del amor asombroso

que siempre imaginé.

 

Pero la madrugada

de tentáculos verdes

siempre me despertaba

con su frío glacial.

Y los sueños se iban

detrás de las estrellas

en cada amanecer.

 

¡He escrito tantos versos

para no salir nunca

de mi pálida piel!

¡Tanto suspiro al aire

sin destino preciso,

sin encontrar el eco

de otro suspiro igual!

¡Cuánta ilusión ahogada

en palabras de agua,

en vacíos vocablos

que nadie leerá!

 

                                  Y al caer el telón

                                  de mis noches en vela,

                                  terminaba sin fuerzas,

                                  sin deseos, sin ganas

                                  de seguir escribiendo,

                                  de seguir derramando

                                  negros ríos de tinta

                                  sobre el páramo helado

                                  de mi fría soledad.

 

                                  Terminaba mirando

                                  con fijeza excesiva

                                  a una luna apagada

                                  enfermiza y sin fe

                                  que en franca retirada

                                  se alejaba mohína

                                  desfilando cansada

                                  al igual que mi alma

                                  sobre una pasarela

                                 de sueños de papel...

 



sábado, 9 de abril de 2022

El día que tú me quieras (rondel)

    

El día que tú me quieras 
será más azul el cielo 
y renunciarán al vuelo 
las golondrinas viajeras.


Estará dormido el viento
el día que tú me quieras,
por no robar el aliento
de tu boquita hechicera.


Se encenderán mil hogueras
para alumbrar mi fortuna,
el día que tú me quieras
bajo la luz de la luna.


Y mi pobre corazón,
cautivo por tanta espera,
volará cual gorrión
el día que tú me quieras.


lunes, 21 de marzo de 2022

Joven, casi desnuda

 



Acaricia la brisa los tejados
 de la ciudad en fiesta.
 
La mañana, radiante,
luce su descarada pubertad
por las más elegantes avenidas.
El día que despunta,
no es un día cualquiera
porque trae de la mano
a una niña de ojos asombrados,
de piel tibia y rosada
que lleva como único ropaje
una bella guirnalda de flores en el pelo.
 
Se llama Primavera
y viene a repartir besos y risas,
a inyectar un volcán de nueva vida
en nuestros corazones invernales.
Se llama Primavera y es tan joven
que no debo aburrirla con mis dudas
ni tampoco con mis pocas certezas
de hombre ya curtido,
que no debo mostrar mis amarguras
ante su dulce rostro de princesa.
 
Al fin y al cabo viene
para ahuyentar mis miedos,
para templar mis fríos,
para darle color a mi negrura,
para alegrar mi eterno desconsuelo,
para pintar mi desconchada casa
con una nueva mano de pintura.
 
El día que despunta,
no es un día cualquiera
porque trae de la mano
a una niña de ojos asombrados:
¡Se llama Primavera!