A una niña jardinera
Niña de tez sonrosada
que riegas las azucenas,
¿podrías aliviar mis penas
con la luz de tu mirada?
Yo no puedo darte nada
porque yo nada poseo
y tan solo me planteo
el ver tus ojos de miel
acariciando mi piel...
¡ese es mi único deseo!
Al río Jerte
Una tarde calurosa
llegué a tu orilla sediento,
Una tarde calurosa
llegué a tu orilla sediento,
derrotado y sin aliento,
con el alma pesarosa.
Bebí tu agua milagrosa
y al instante mis colores
brotaron como las flores
de un jardín en primavera,
y ya siempre a tu ribera
vengo a calmar mis dolores.