lunes, 21 de marzo de 2022

Joven, casi desnuda

 



Acaricia la brisa los tejados
 de la ciudad en fiesta.
 
La mañana, radiante,
luce su descarada pubertad
por las más elegantes avenidas.
El día que despunta,
no es un día cualquiera
porque trae de la mano
a una niña de ojos asombrados,
de piel tibia y rosada
que lleva como único ropaje
una bella guirnalda de flores en el pelo.
 
Se llama Primavera
y viene a repartir besos y risas,
a inyectar un volcán de nueva vida
en nuestros corazones invernales.
Se llama Primavera y es tan joven
que no debo aburrirla con mis dudas
ni tampoco con mis pocas certezas
de hombre ya curtido,
que no debo mostrar mis amarguras
ante su dulce rostro de princesa.
 
Al fin y al cabo viene
para ahuyentar mis miedos,
para templar mis fríos,
para darle color a mi negrura,
para alegrar mi eterno desconsuelo,
para pintar mi desconchada casa
con una nueva mano de pintura.
 
El día que despunta,
no es un día cualquiera
porque trae de la mano
a una niña de ojos asombrados:
¡Se llama Primavera!