jueves, 30 de enero de 2014

Bajo la lluvia






Cuando la noche del tedioso domingo me ahoga con su negro manto de víspera siniestra,salgo a respirar vida.

Ya en la calle,me recibe un viento enfurecido que, como un dios poderoso de invisibles tentáculos, juega con las hojas muertas del parque elevando sus frágiles cadáveres hasta las mismas ramas que les dieron la vida.

Todo el parque es un reflejo exacto e invertido del paisaje otoñal de hace unos meses.Las copas de los árboles son ahora las hojas amarillas y rojizas que cubren todo el césped alrededor del tronco, mientras que las desnudas ramas parecen que clavaran sus extremos delgados en un cielo plomizo y ceniciento en busca de humedad,cual raíces sedientas.

Comienza a llover.

Apenas se ve a nadie por las calles.Sólo de vez en cuando me cruzo con alguna pareja de jóvenes amantes que caminan abrazados bajo la frágil intimidad de un paragüas.

Y al verlos,vuelven a mí los antiguos recuerdos,esos que se alojaron para siempre en el derstartalado hotel de mi alma voluble y soñadora.Llegan y se filtran a través de todas las heridas de la piel de mi espíritu.Y acuden en oleadas todas las sensaciones.Colores y palabras.Olores y suspiros.Y todo se me agolpa y me eleva hasta el vértice de una dimensión nueva,de un plano virtual donde los sueños embriagan, como el vino.

La noche huele a ti, a nostalgias antiguas.

Con las luces de un nuevo amanecer,vuelvo a casa.Conmigo regresa el dulce recuerdo de un amor que se quedó flotando para siempre en el aire dormido de mis noches en vela.




sábado, 25 de enero de 2014

Balcones




                                           Fotografía tomada de la red (http://perezjulio.blogspot.com.es/)


(Con todo mi cariño, a mis padres y tíos -a mi familia- que crecieron a golpe de privaciones y estrecheces en los peores años de aquella España en blanco y negro de la posguerra.)



Antes incluso de aprender a hablar,
ya contaba balcones por las calles
agarrado a tu mano,
presintiendo que había nacido rico
en abrazos, en risas y en cariño.
Supongo que por eso me admiraban
-algunos me envidiaban-
aquellos que paraban a mirarnos
(ellos ya habían perdido sus riquezas).

Yo era el rey de unas vidas rebosantes
de esperanzas posibles
a pesar de los tiempos,
a pesar de las clases sociales, de las castas,
a pesar del origen.

Y era mi boca abierta y desdentada
mostrando su rosada candidez,
la que inyectaba fuerza y entusiasmo
a sus negros destinos.

Ellos reían, sí, pero sus risas
eran solo bengalas en la noche
que apenas aluzaban las orillas
del río que los llevaba.

Mi risa, en cambio, era
como esa fina lluvia del otoño
que empapaba sus almas amustiadas,
ávidas de fecundas sementeras.

Yo fui el rey de sus casas, siempre frías
y alegré con mi cántico de infancia
sus vidas miserables,
sus escasos momentos de asueto y de ternura.

Antes incluso de aprender a hablar,
ya llenaba de risas las mañanas
agarrado a tu mano,
ya sabía que había nacido rico
en caricias, en besos, en amor,
aunque aún no supiera
que todo ese tesoro ya venía
con una fecha de caducidad.

Y esa fue la razón
de que todo pasara, como pasa la tarde
detrás de una ventana.
Ahora sólo recuerdos han quedado
de aquel inmenso mar de sensaciones
que se empieza a secar cuando ponemos
almenas a las torres de la infancia.






jueves, 16 de enero de 2014

Soneto L (Con L de Luna)

                      


                                    (Tautograma )                  

Lloras, lívida luna legañosa,
lágrimas lacias, llanto lacerado,
largo lamento lépero, lisiado,
lírica luna, loca lacrimosa.

Lumínica leal, luces lustrosa
lóbregas lomas, llano lacteado,
liviano lar, lugar lombardeado,
logras legar locura lastimosa.

Llueves la luz, luciérnaga lejana;
llegas locuaz libando limoneros,
laureles, lotos, lirios –lis lozana-

Levas, luna, lamentos lisonjeros,
levantas lealtades, luna llana,
luminando los lánguidos linderos.



Tautograma: Composición literaria en verso o en prosa donde todas las palabras que la forman comienzan por la misma letra.