Amanece.
El alba se sonroja.
Inhalo el nuevo día que me llega
con un intenso aroma de magnolias.
La aurora desparrama sobre el parque desierto
toda su magia
y un manto de esperanza
que se dejó olvidado la noche,para mí.
En el aire,dádivas de pureza
para mi alma,cansada de morir.
Mediodía.
El sol,desde lo alto,nos vigila.
Se incendian las ideas.
Y me da por pensar cosas extrañas...
¿es el amor más dulce que el olvido?
¿serán los sueños susurros de las almas
rechazadas un día por el amor?
Mediodía,silencio.
Mediodía,calor,deseo,siesta,
piel húmeda,pereza
incluso de existir,de ser persona...
Incluso de rendir tributo a la pasión.
A la tarde,las petunias dormitan y descansan
de su orgía con el sol.
Y una brisa,oculta todo el día,
asusta,de repente,a dos zorzales
que buscaban semillas entre el césped.
El alma se serena.
Las palabras comienzan a surgir
para un triste poema de besos y nostalgias.
Para un pobre poema
que se irá con el viento,como siempre,
en busca de tus ojos.
La noche me da miedo,
desde niño.
¡Es tan fea la palabra crepúsculo!
¡Se ve tan atezada,tan deforme!
La noche se me antoja
una negra utopía de la vida,
un profundo vacío,
la lágrima perdida del dios Zeus
tras crear el Olimpo.
Es por eso,tal vez,que en la noche me pierdo
con frecuencia,
entre dulces delirios
de cantos de sirena.
Julio-2011
Federico García Lorca (Fuente Vaqueros,Granada,1898-Viznar,Granada-1936)
La fuerza de su poesía me animó siempre a escribir de forma auténtica, sin adornos innecesarios y,sobre todo,a escribir con el corazón,como lo hizo él .Sirva este pequeño homenaje para agradecer su generosa entrega a la poesía y al teatro durante toda su corta vida.
Romance de la noche negra.
Se oyen coplas escondidas
en la noche de Granada.
”El corazón que tenía en la escuela
donde estuvo pintada la cartilla primera,
¿está en ti, noche negra?”
Coplas en la madrugada
sobre cuerdas de guitarra.
Misterio,duende y pasión.
Y a la sierra de Granada,
se le enciende el corazón.
La copla vuelve a sonar…
”Pasaron cuatro jinetes
sobre jacas andaluzas
con trajes de azul y verde,
con largas capas oscuras”
¡Que ya vienen! ¡Que ya llegan!
¡Traen el odio en sus miradas!
¡Que ya llaman a la puerta!
¡Que ya tu suerte está echada!
Voces roncas por el llanto…
”Y a las nueve de la noche
lo llevan al calabozo
mientras los guadias civiles
beben limonada todos”
Asomado a los barrotes
de una celda oscura y fría,
vas repartiendo tus versos
de muerte por los caminos.
Una luna blanca y seria
te mira desde lo alto
y llora por tu destino.
Lamentos de soledad…
”Era madrugada.Nadie
pudo asomarse a sus ojos
abiertos al duro aire”
Bajo la luna de plata
y entre los olivos verdes,
solloza la madrugada.
¡Ya te llevan,Federico,
por los caminos desiertos
hacia la noche olvidada.
Y hasta los juncos del río
lloran lágrimas amargas
que les regala el rocío.
¡Ay, que se lo llevan,madre!
“Cuando las estrellas clavan
rejones al agua gris…
voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir”
Escudos de yugo y flechas
sobre camisas azules;
corazones prisioneros
por el odio y la ignorancia,
apuntaron sus fusiles.
Una descarga cerrada
resonó en la madrugada.
La copla llorando va…
“Ay,qué camino tan largo!
¡Ay,mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera
antes de llegar a Córdoba!”
Cuatro cuerpos inocentes
besaban la tierra inerte
sin saber por qué morían.
Las estrellas se encendían
por el lado de poniente.
¡Ay,triste noche sombría!
Hoy,bajo la luna fría
han dado muerte al poeta,
pero vida a su poesía.
Huyendo de mi sombra,
negra estela cautiva de tus besos,
llegué con algo turbio en la mirada
porque nunca vi a nadie sonreírme.
En las tristes mañanas,
entre cuatro paredes angustiadas
de oír tanto silencio,
me escapaba a través de la ventana
hacia el cielo infinito.
Y buscaba tus ojos ambarinos
entre unas nubes,
tan frágiles,tan vacuas,
que se me hacían hilachas desprendidas
de aquel vestido blanco que,
una noche de encendida pasión,
te dejaste enredado entre las zarzas.
Nunca pude encontrar tus ojos en lo alto.
Ni tampoco,
en el fugaz destello de las aguas del lago,
donde un amanecer absurdo y lila,
pensé en ahogar mi llanto.
Nunca encontré tu nombre entre la hiedra
que abrazaba el alero.
Ni pude ver jamás,
entre los crisantemos amarillos,
tu sonrisa hechicera.
Tan sólo,
algunos gorriones ateridos
sobre las ramas bajas de un chopo plateado,
me cantaron,
una tarde de lluvia y arco iris,
nuestra triste canción.
Eso fue todo.
Y mientras,yo,
malgastando mi vida,dando tumbos
cual barco a la deriva,
por mares procelosos e incoloros.
Saboreando,
en cada atardecer gris y vacío,
en cada sorbo de pena con limón,
el recuerdo agridulce de tus besos...
Enero-2011