martes, 17 de mayo de 2016

Tu nombre




Aquí sigo,

aprendiendo a decir tu nombre sin adornos,

desnudo de ropajes.

Probando a recitar sus mágicos fonemas

sin arreglos de orquesta,

sin bellas melodías.

Intentando hacer simple su grafía

maquillada de gótico tardío.

Lo intento cada día.

Lo desmenuzo en sílabas viajeras

y fabrico con ellas

poemas de distancias y de olvido.

 

Mientras tanto,

aquí sigo.

Es posible que dentro de unos meses,

de unos años tal vez,

pueda volver a pronunciar tu nombre

sin que me duela el alma.

Hasta entonces,

las letras de tu nombre para mí,

en cada nueva aurora

o en cada atardecer cárdeno y malva,

serán dulce castigo.


                            Agosto-2011
                

domingo, 8 de mayo de 2016

Libélula





                                En leve vuelo, tus alas de cristal
irisadas al sol de la alborada
elevan sobre el lienzo del estanque
tu ingravidez de ninfa solitaria.

Espadilla de efímera existencia
que asombras con tu gracia al universo
es prodigio de técnica y belleza
                                el etéreo batir de tu aleteo.

Criatura quebradiza en apariencia
                                serás siempre la reina del remanso,
curioso predador de cien mil ojos,
bella herencia de un  tiempo cuaternario.


sábado, 30 de abril de 2016

La margarita

                                                               De la red



Un día se encontraron.
Se conocieron.
Ella dijo que él era una persona muy sensible.
Él dijo que ella también era una persona muy sensible.
Ella llegó a la conclusión de que eran almas gemelas.
Se conocieron más a fondo.
Y ella se enamoró de él.
Él, aunque también muy enamorado, tenía algunas sombras de dudas.
Por esa razón, se fue a ver a un jardinero al que contó sus cuitas.
Y el jardinero le dio una margarita.
Él se marchó deshojando la margarita y, cuando le salió el SÍ, corrió veloz al lado de su amada para declararle su amor…

Pero cuando él llegó, su amada se había ido del brazo del jardinero.
Y él se quedó mirando el tallo pelado mientras pensaba en lo efímero que puede llegar a ser el amor, tan efímero como las hojas de una margarita…