domingo, 17 de octubre de 2021

Octubre



 La tarde se desmaya en mi ventana.

Aún hace calor.

Afuera,
bandadas de gorriones exaltados
preparan la dormida
discutiendo por las mejores ramas del jardín.
A lo lejos,
justo detrás de la torre cristiana de los Púlpitos,
una luna naranja asoma su carita arrebolada.
Viene alegre, coqueta, sofocada,
de tanto caminar detrás del sol.

Cáceres se relaja.
Y yo,
desde mi alma nostálgica, callada,
siento un escalofrío de ternura
al recordar otra tarde como esta,
prendido de sus ojos, de su boca,
rendido por su amor.

Octubre se desgrana lentamente,
con brillos excesivos,
sin ganas de traernos el otoño.
Rebelde e indignado, como todos,
campea por las calles de su tiempo
con bríos juveniles,
celebrando con ellos la vuelta a la rutina,
sin ganas todavía de alfombrar los paseos

con los rojos y ocres

de mil hojas heridas por el viento.


Me acodo en la terraza
cuando la noche ya envuelve con su manto
la vida en la ciudad.
La luna, más tranquila,
pasea su soledad por la gran avenida de los sueños
aluzada de estrellas.
Se ha empolvado la cara
para que el sol la encuentre de mañana
más guapa, más mujer.

Silencio en el jardín.
Los gorriones, cansados de disputas,
se han quedado dormidos.
Sigue haciendo calor.
Octubre está indignado y se rebela.


lunes, 26 de julio de 2021

Romántica estampa

 

Auguste Serrure - "The Picnic" (detalle)


Bajo el recio nogal que se mira en el río,

sobre la verde alfombra salpicada de flores,

mientras leo un poema que me arranca suspiros

tú sueñas con paisajes de páramos y alcores.

 

Es una tarde plácida de belleza infinita,

donde el agua traviesa nos regala canciones

mientras mueve las palas de ese viejo molino

que va moliendo el grano de nuestras ilusiones.

 

Nada enturbia la dicha de tu alma y la mía

cuando nuestras miradas se cruzan un instante

y nuestros corazones galopan encendidos

en la encendida hora de esta bendita tarde.

 

 

lunes, 12 de julio de 2021

Resentimiento

He creído tanto
que al volver del lugar donde los credos
estallan como pompas de jabón,
me convertí en estatua de sal
y dejé de creer hasta en mi sombra,
negra y rastrera espía de mis sueños.
 
He confiado tanto,
que al sentir en mis carnes las heridas
de la injusta traición,
huí de las promesas infundadas
como el gato escaldado del hogar
donde se quemó el rabo.
 
He amado tanto,
con tanta candidez, con tanta luz,
que al quedarme más solo que la una
comprendí que el amor es solo un mito
que se inventan las almas solitarias
para  gritar consignas a la luna
–mudo testigo de nuestra  soledad-
por tantas noches sufriéndonos callada.
 
Y ahora que no creo, que no confío ni amo
me pregunto ¿quién soy? ¿a dónde voy?
Y no encuentro respuestas adecuadas.
 
Ahora solo me da por escribir
retahílas de versos sin sentido
que ni la luna quiere ya leer
y hasta mi sombra he dejado de ver:
 ¡ no quiere ir atada a un resentido !