sábado, 27 de octubre de 2012

Esferas











Una y otra vez 
la impertérrita esfera giratoria del tiempo 
me devuelve al origen 
de las horas sublimes 
en los amaneceres eufóricos,azules. 

Una y otra vez. 
Pero es tan tarde ya, 
que no encuentro razones 
ni risas ni deseos 
en cada aurora nueva. 
Y está ya casi seco 
aquel pozo profundo y rebosante 
de risas y lujuria 
con ansias de ternura. 

Y cansado  me espanto, me fustigo, me odio 
por tanta ilusión vana, 
por tanta vida absurda 
como malgasté entonces 
en inútiles noches incendiarias 
de pólvora mojada. 

Una y otra vez, 
la impertérrita esfera giratoria del tiempo
 me empuja a los orígenes 
de los sueños intactos, 
de aquellos sueños mágicos
que nacieron ya muertos.        



                     



sábado, 20 de octubre de 2012

Transgresores





De repente,
una noche de insólitos aromas,
te quemaste en la hoguera
de tus deseos ocultos.
Y una avalancha de besos impensables
me nubló la razón.
Y no vi ya más luces que tus ojos
alumbrando mis ansias.
Y no escuché más música estridente
que los suspiros locos
de tu loca garganta.
Ya sólo tu perfume me envolvió
con esencias de menta y albahaca.
Y esa noche,
tú y yo,
destrozamos a golpe de lujuria
todos los argumentos del pudor y el decoro,
todos los manuales del buen comportamiento
e hicimos que el amor,cautivo de las normas,
se elevara triunfante hasta un cielo infinito.

sábado, 29 de septiembre de 2012

El beso que no te di



No suelo yo partir con un adiós.
Sólo dije: "Hasta pronto",
y ya no te moviste de mi lado.

Caía mansa la lluvia
mojando mi inquietud
y tu silencio.

Y allí,en la oscuridad,
a la vuelta del mundo,
respirando tu aliento,
fueron tantas las ganas de besarte,
fue tan fuerte el deseo,
que,al fin,no te besé.

(Siempre fui un tipo ducho
en matar los impulsos
y en despertar los miedos)

Y ese beso frustrado
se lo guardó la noche,
para ella,
en su cajón de estrellas...

Y desde entonces,
siempre,
cada vez que te pienso,
la noche me recuerda
que es ella y sólo ella
la legítima dueña  de aquel beso.

Que se lo regalamos,
a la vez,
mi necia timidez
y tus temores necios.

¿Puede ser que ese beso que entonces no te di
me duela más que todos los que después he dado?

Puede ser.
Yo lo sé.
Me sigue como sombra dondequiera que voy,
como un negro fantasma noctámbulo y helado.

Ese beso que entonces no te di
es ya parte de mí...
¡Imposible olvidarlo!