domingo, 1 de noviembre de 2026

Bucólico atardecer

   


Extendida sobre el valle,
arropando al riachuelo,
una niebla densa y blanca
se abraza a los chopos viejos.
 
Por poniente, el horizonte
se tiñe de nubes rojas:
el sol juega al escondite
con las luces y las sombras.
 
Y el paisaje viene a ser
una dulce alegoría:
todo el campo se sonroja
mientras va muriendo el día.
 
Hacia el pueblo, por la sierra,
se oyen balidos lejanos
y el don-don de los cencerros
inunda de paz el llano.
 
Anochece ya. El pastor,
con la mirada perdida,
va cantando madrigales
que arrullan a las encinas.
 
Y en el cielo, allá en lo alto,
encima del campanario,
tiembla de miedo y de frío
un lucero solitario.
                                                     "Estampas"

jueves, 29 de octubre de 2026

La rosa (décima)



Roja, encendida, mimosa,
como escapando del suelo,
buscando el azul del cielo
se yergue, altiva, la rosa.
Dobla su tallo y, curiosa,
repara con extrañeza
en la tierra: su rudeza
le comprime el corazón.
¡No entiende que es la razón
de su espléndida belleza!

                         "Estampas"

domingo, 25 de octubre de 2026

El viejo tren

 

                                                    viejo


                                                                 El                                                      tren

Parado en la estación desierta y fría
libera el viejo tren sus malos humos.
Ningún viajero acude, nadie llega
a ocupar sus asientos de madera.
Un silbido destroza la mañana
y el viejo tren se pone en movimiento
con adioses de humo blanquecino.
Arranca lentamente, con pereza;
con poca fe en sus fuerzas ya mermadas.
¡Qué chirriar de hierros oxidados
cuando abandona la estación desierta!
Poco a poco se arma de valor
y parece que anima su carrera.
Resoplando, ya sube la primera
pendiente que encuentra en el camino.
Corona el puerto con dificultad
y ya feliz, comienza la bajada.
Vuelve a silbar y se anima.
Baja veloz y seguro
de llegar pronto al destino.
Tiene muy claro el camino
mientras corre bajo el sol.
El humo blanco se eleva,
al cielo ya casi llega.
La vieja locomotora,
entusiasta, soñadora,
no para de resoplar.
  Los árboles del camino
 saludan con señorío
   y aplauden el desafío
    de esta dama de metal.
          Corre y suda.
           Suda y corre.
           Nunca deja
            de correr.
      Cruza un pueblo
           solo y frío.
        Cruza el puente
         sobre el río.
         Se introduce
        en el misterio
         de un túnel
     negro, sombrío,
        pero nunca 
         se detiene.
      Corre, corre.
        Silba, silba.
     Ya muy pronto
        llegará
   y en la próxima
       estación
   todo el mundo
        gritará
    cuando al fin
        vea llegar
       a este anciano
           de metal:
              ¡Bravo!
                 ¡Viva!
                  ¡Bien!
                    ¡Bien!
                      ¡Bieeeeeen!
                              ¡Piiii!
                                 ***
                                   ***
                                      ***             

                                                                                                ***


                                             "Estampas"

   

miércoles, 21 de octubre de 2026

Muchacha en la ventana

 

                                                           Muchacha en la ventana-Salvador Dalí


Los negros caracoles de tu pelo
exploran los senderos de tu espalda
buscando reposar donde la falda
adquiere redondez de caramelo.
 
Tú, mientras, te eternizas bajo el cielo
mirando un mar con brillos de esmeralda
empeñada en tejer una guirnalda
con las flores marchitas de tu anhelo.
 
Cruzando la bahía con desgana
ves pasar la figura de un velero
brillando bajo el sol de la mañana.
 
 Él se irá, porque ya nació viajero.
Mientras, tú seguirás en la ventana
soñando con un novio marinero.

                               "Sonetos descriptivos"

domingo, 18 de octubre de 2026

Mareas


     

Es el mar un gigante fascinado

por la pálida cara de la luna

y por eso, del fondo de su cuna,

se eleva cada noche ilusionado

 

intentando besar, enamorado,

sus risueños ojitos de aceituna…

¡Pero sólo la cresta de una duna

logrará el mar besar, decepcionado!

 

En las cálidas noches del verano,

cuando asoma tan tímida, tan sola

surgiendo por detrás del altozano,

 

él le canta con voz de caracola

y ella siente su aliento tan cercano,

tan cálido y veraz, que se arrebola.


                            "Sonetos descriptivos"

jueves, 15 de octubre de 2026

La Transición

 

No sé cómo aprendimos a vivir

sin temor a los fácticos poderes,

ni en qué dulce soñar de amaneceres

comenzaron los sueños a latir.

 

No sé cuando empezamos a exigir

derechos que igualaran los deberes,

ni cuando descubrimos los placeres

negados por el verbo reprimir.

 

Sólo sé que en feliz complicidad

devolvimos la luz a la memoria

perdida entre la negra oscuridad.

 

Tiempo de transición, días de gloria;

un tiempo donde al fin la libertad

navegó por el mar de nuestra historia.

 

Varios años después, aquella euforia

terminó sucumbiendo al descubrir

que nuestra transición fue...transitoria.

 

                           "Sonetos descriptivos"

domingo, 11 de octubre de 2026

Por la paz



Algunos hablarán de atrevimiento

al ver tan singular y extraña escena.

Habrá quien considere que es obscena

la actitud del muchacho hacia el sargento.

 

Este enano curtido por el viento,

de escasa edad y espléndida melena,

disfruta concentrado en la faena

de acertar en su extraño lanzamiento.

 

Si miras bien, verás la poesía

que encierra esta postal arrabalera:

la micción derrotó a la infantería.

 

¿Acaso conocéis mejor manera

de mostrar por la paz tal simpatía?

Ni a Gandhi, con su luz, se le ocurriera.

                                                                     "Sonetos descriptivos"

jueves, 8 de octubre de 2026

Acróstico para Marilyn

 

Afloran de la fuente de tus ojos
Manantiales de risa cristalina,
Acallando de forma repentina
Rumores del verano entre matojos.

Inmodesto, huérfano de manojos,
Luce con insolencia libertina
Y engalana tu boca femenina,
Noble, un clavel, entre tus labios rojos.

Maravilla de gracia y donosura,
Obsequio de los dioses para el mundo:
Naciste para prodigar dulzura.

Remolinos con vientos de amargura
Orientados por poderes inmundos,
E
xpoliaron tu vida y tu hermosura.

                                                    "Sonetos descriptivos"

domingo, 4 de octubre de 2026

Ternura

 

No se trata solamente
de gemir sobre tu vientre mientras muero, que también.
No se trata solamente
de aliviar todo el torrente de mis venas.
Ni tampoco, de alcanzar raudo la cima
escalando las paredes escarpadas de tus senos.
No es sólo buscar alivio para el fuego que me abrasa.
Ni dar permiso al deseo un domingo por la tarde...

Es más bien cuestión de tacto, de ternura.
Se trata de explorar mares aparentemente calmos
en busca de sueños nuevos.
Se trata de fondear en tu isla solitaria con un bajel de caricias.
De avanzar serenamente hasta el centro de tu anhelo
y allí explorar la espesura de tu humedecida jungla.
Y, sobre todo, se trata, de hacer que aflore la dicha.
Y guardar bajo mi piel la alegría de tu gozo
para el resto de los días, de los años, de la vida...
para llevarla conmigo.
Se trata, en definitiva,
de dejar en ti mi huella de marino vagabundo;
de bañarte con el agua de este río de soledad
de tantas noches en vela.
De hacer que aflore a tu cielo
todo ese amor que guardabas celosamente escondido
entre sueños sonrosados de doncella ilusionada...

De eso se trata.
De inventar, entre tú y yo, un mundo nuevo, perfecto:
un mundo de amor eterno sólo habitado por dos.

                                    De "Veinte poemas de amor" 

                 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Sin ti

               Huyendo de mi sombra,
negra estela cautiva de tus besos,
llegué con algo turbio en la mirada
porque nunca vi a nadie sonreírme.


En las tristes mañanas,
entre cuatro paredes angustiadas
de oír tanto silencio,
me escapaba a través de la ventana
hacia el cielo infinito
y buscaba tus ojos ambarinos
entre unas nubes,
tan frágiles, tan vacuas,
que se me hacían hilachas desprendidas
de aquel vestido blanco que,
una noche de encendida pasión,
te dejaste enredado entre las zarzas.


Nunca pude encontrar tus ojos en lo alto.
Ni tampoco,
en el fugaz destello de las aguas del lago,
donde un amanecer absurdo y lila,
pensé en ahogar mi llanto.
Nunca encontré tu nombre entre la hiedra
que abrazaba el alero.
Ni pude ver jamás,
entre los crisantemos amarillos,
tu sonrisa hechicera.
 
Tan sólo,
algunos gorriones ateridos
sobre las ramas bajas de un chopo plateado,
me cantaron,
una tarde de lluvia y arco iris,
nuestra triste canción.
Eso fue todo.


Y mientras, yo,
malgastando mi vida, dando tumbos
cual barco a la deriva,
por mares procelosos e incoloros.
Saboreando,
en cada atardecer gris y vacío,
en cada sorbo de pena con limón,
el recuerdo agridulce de tus besos...


                                       De "Veinte poemas de amor"

domingo, 27 de septiembre de 2026

Tu ausencia

 Te marchaste una tarde de rosas encendidas.

Sin apenas palabras.
Y una pena callada, casi enferma,
se adueñó de mi alma.

¡Cómo dolía tu ausencia!
Tanto,
que ni el loco tropel
de una nueva pasión,
consiguió desterrar de mi tu imagen.
Como un témpano helado
recibía
el efusivo ardor de sus caricias.
Hasta que fui apagando,
impasible, consciente,
todo el fuego que ella se dejaba
encendido en mi hogar.
Desprecié tantas veces
las brasas de sus labios entregados,
que acabaron quemando su ilusión...

¡Triste destino ciego!
Sólo cuando las llamas
prendieron las puntillas de su alma,
fui consciente
de mi terrible error.
Y entonces,
sólo entonces,
comprendí,
que tu dañina ausencia
no tuvo suficiente con romper
un sólo corazón.


De "Veinte poemas de amor"

jueves, 24 de septiembre de 2026

Espérame

 

No vengas.
No regreses.
Que ya no es necesario
Que ya me acostumbré a tu larga ausencia
Ahora seré yo
el que vaya a tu encuentro.
¡Espérame...!
 
Espérame donde la luz es tenue,
donde el rumor del viento es dulce melodía.
Donde el tiempo, indiferente ya,
no destruya nuestros sueños de entonces.
 
Espérame tranquila,
Dibujando mañanas de soles amarillos,
como aquellas que oyeron nuestras risas.
Entonando canciones entre campos de trigo,
Perfilando siluetas sobre el lienzo morado
del gélido horizonte de noviembre.
 
Espérame donde la blanca espuma 
de riachuelos locos
describe remolinos entre cantos rodados
y, abrazada a la piedra lisa y fría,
se rompe en mil pedazos
para morir al fin de desengaño.
 
Espérame en la tarde luminosa
del cálido verano,
como aquel que vivimos junto a un mar
celoso de tu cuerpo.
O en la noche serena y apacible
de un abril con estrellas.
 
Espérame encendida
cual rosa roja de un remoto jardín
huérfano de rocío,
para que yo te empape con la lluvia
de mil noches de espera.
 
Espérame risueña, enfurecida o triste,
que yo sabré encontrarte...
¡Sé que te encontraré
en todos los paisajes de la tierra...!
 
¡Espérame...!

 
                                 De "Veinte poemas de amor"

sábado, 19 de septiembre de 2026

...como ahora


Quisiera verte siempre como ahora,
tan lozana y pletórica de soles.
Quisiera no apartarme de tu norte
por no dejar jamás de percibir
esa tu risa diáfana de niña.
Me gustaría tenerte siempre así,
nardo fresco,
embriagando mi sensatez caduca
con cálidas fragancias...
Y saciarme también del agua pura
de tu fuente, manantial transparente
que mana a borbotones cada día
en esta sorprendente primavera...


Tan llena estás de vida,
que los cantos rodados del arroyo
te devuelven tu risa
transformada en melódica corriente.
Y hasta los arrayanes reverencian,
con sus dúctiles ramas,
tu caminar gracioso y excitante.


Quisiera verte siempre como ahora:
atrevida y esquiva,
alborozada y triste,
enojada y melosa...
como la brisa inquieta y juguetona
que cambia de sentido a cada instante
en esta portentosa primavera...
Para volverme loco.
Para que esa locura consentida
me separe, por fin,
de los tranquilos prados del collado,
elevándome raudo hasta la cima
de esa tu formidable cordillera...


Quisiera verte siempre como ahora.


          De mi poemario  "Veinte poemas de amor "