jueves, 2 de octubre de 2014

Otoño







La tarde nos regala aromas inocentes,
como de niño chico,
tras los gruesos olores del verano.
La luz se ha vuelto tibia, delicada.
El alma se sosiega
y los ojos,
cansados de relumbres,
otean las alturas en busca de aire fresco.

Es el plácido otoño
que vino de repente.
Llegó ayer, en silencio,
cargado de tristezas amarillas
y ocres melancolías.
Más tarde,
cuando se vuelva viento,
rondará por las noches silbando en las ventanas
de doncellas ardientes.
Y al alba traerá
bandadas de hojas muertas
descendiendo en zig-zag:
de mi alma a la tuya,
de tu alma a la mía.

Otoño reincidente,
matando un año más,
sin premeditación ni alevosía,
el brillo de oropel de otro verano...

 Cuando lleguen tus tediosos domingos
de interminables tardes,
soñaré con sus ojos,
dibujaré sus labios con mi dedo
en el húmedo vaho de la ventana.
Y luego miraré como se elevan en raudos remolinos,
desde el parque desierto,
las hojas de los álamos mezcladas
con sucias servilletas de papel
que el verano olvidó entre los parterres...

Otoño de tristezas amarillas,
de ocres melancolías.
Otoño de sosiegos...

Es el plácido otoño
que llegó, de repente.


     De "Versos al atardecer" -  Octubre-2010 (Reedición)

 

 

 

 



sábado, 27 de septiembre de 2014

Beber de ti





Si no acudo a diario
sediento de belleza
a beber de tus versos,
la noche me resulta
vana espera del sueño,
vigilia atormentada.

Si no palpo el latir
del tierno corazón
que late en tus poemas,
imposible sería
convertirme en gaviota
sobre la blanca playa
de un mar de olas prendidas
de tu sonrisa alada.

Si yo nada supiera
de tu voz, de tu numen,
sería náufrago errante
en un mar turbulento
perdido entre la niebla.
Errante peregrino
sin norte ni reposo
volando hacia el abismo
de los muertos sin nombre.

Beber de tu poesía
me ha dotado de alas,
me ha convertido en fénix,
me ha elevado a la cima
de los sueños eternos.





lunes, 22 de septiembre de 2014

Haikus 47-48 (Caminos)






Haiku 47

Todo tu embrujo
viajando hacia la aurora
por seis caminos.












Haiku 48

Hierro y madera
-la luna por testigo-:
se oxidó el tiempo.