domingo, 27 de septiembre de 2026

Tu ausencia

 Te marchaste una tarde de rosas encendidas.

Sin apenas palabras.
Y una pena callada, casi enferma,
se adueñó de mi alma.

¡Cómo dolía tu ausencia!
Tanto,
que ni el loco tropel
de una nueva pasión,
consiguió desterrar de mi tu imagen.
Como un témpano helado
recibía
el efusivo ardor de sus caricias.
Hasta que fui apagando,
impasible, consciente,
todo el fuego que ella se dejaba
encendido en mi hogar.
Desprecié tantas veces
las brasas de sus labios entregados,
que acabaron quemando su ilusión...

¡Triste destino ciego!
Sólo cuando las llamas
prendieron las puntillas de su alma,
fui consciente
de mi terrible error.
Y entonces,
sólo entonces,
comprendí,
que tu dañina ausencia
no tuvo suficiente con romper
un sólo corazón.


De "Veinte poemas de amor"

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