Afloran de la fuente de tus ojos
Manantiales de risa
cristalina,
Acallando de forma
repentina
Rumores del verano
entre matojos.
Inmodesto, huérfano de manojos,
Luce con insolencia
libertina
Y engalana tu boca
femenina,
Noble, un clavel,
entre tus labios rojos.
Maravilla de gracia y donosura,
Obsequio de los
dioses para el mundo:
Naciste para prodigar dulzura.
Remolinos con vientos
de amargura
Orientados por poderes inmundos,
Expoliaron tu vida y tu hermosura.

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