martes, 9 de abril de 2013

Crisis de identidad (Adolescencia)








Sé que soy porque los otros
dicen de mí cómo soy,
mas yo sé bien que no soy
como suelen ser los otros.

Los otros son como son
y como son, quieren ser;
yo, si soy, estoy seguro:
como soy, no quiero ser.

Y me empeño en no ser yo
para ser este o aquel,
y ya al final vengo a ser
de nuevo yo y sólo yo.

Si sigo siendo y no siendo,
ya soñando, ya viviendo,
terminaré no sabiendo
quién es el otro y quién yo.


                       1980



(De "Versos al atardecer")



jueves, 28 de marzo de 2013

Soneto XLI (El viento que golpea mi ventana)




El viento que golpea mi ventana
y ulula con quejidos lastimeros,
me cuenta que tus ojos zalameros
dejaron de mirarlo esta mañana.

Que pálida y en hora muy temprana

corrías tras el sol por los oteros
y que ávida de besos pendencieros
temblaba de emoción tu piel lozana.

¿Qué sombra de pasión te ha poseído?

¿Qué embrujo trastornó tu pensamiento?
¿Qué ganas con dejar mi pecho herido?


Sin ti,sólo seré lobo sediento

de errante caminar,sombra de olvido.
¡Regresa! Te esperamos...yo y el viento.

sábado, 23 de marzo de 2013

Sueños de papel.



Soñaba por soñar
y una tarde de abril,
cansado de arrojar
tanto sueño infeliz
al olvido del mar,
me dio por escribir.

Y escribí sobre el cielo,
sobre la madre tierra,
sobre paisajes yermos,
sobre unos ojos negros,
sobre labios de fresa...
sobre el ansiado amor.

Y me nombré a mí mismo
valiente caballero,
seductor y altanero
atractivo y galán.
Y mis versos gritaron
contra la adversidad,
contra esa soledad
que enferma el corazón.
Y mis versos amaron
fabricando caricias,
inventando romances
de infinita pasión.

Luego yo los leía
y hasta los releía
y a base de leer
terminé por creer
que todo era real.

Que ese "amor" me llenaba
de sensaciones nuevas
cuando hasta mí llegaba
desde el frío papel.
Que llenaba mi cuerpo
de caricias y besos,
de abrazos,de secretos
que saciaban mi sed.
Que inundaba mi alma
con la lluvia infinita
del amor legendario,
del amor asombroso
que siempre imaginé.

Pero la madrugada
de tentáculos verdes
siempre me despertaba
con su frío glacial.
Y los sueños se iban
detrás de las estrellas
en cada amanecer.

¡He escrito tantos versos
para no salir nunca
de mi pálida piel!
¡Tanto suspiro al aire
sin destino preciso,
sin encontrar el eco
de otro suspiro igual!
¡Cuánta ilusión ahogada
en palabras de agua,
en selectos vocablos
con voz de soledad!

Y al caer el telón
de mis noches en vela,
terminaba sin fuerzas,
sin deseos,sin ganas
de seguir existiendo.
Terminaba mirando
con fijeza excesiva
a una luna ya tenue
elegante y redonda
que en franca retirada
se me antojaba triste
desfilando cansada
al igual que mi alma 
sobre una pasarela
de sueños de papel...