jueves, 2 de mayo de 2013

Soneto XLII (camino de la gloria)

                          Imagen tomada del blog http://www.ojodigital.com



...el murmullo del viento entre las ramas
de los sauces que lloran junto al río,
el fulgor de las perlas que el rocío
ordenó sobre finos pentagramas,

el trinar del jilguero entre retamas 
en las cálidas tardes del estío
o el temblor de un fugaz escalofrío
en mi piel si me dices que me amas...


...son preciosos regalos que la vida
va guardando en la red de la memoria
para el día en que llegue la partida
podamos rescatar de nuestra historia
los momentos más bellos y,en la ida,
disfrutarlos camino de la gloria.


domingo, 21 de abril de 2013

El búho





En la encina vetusta que da sombra al chamizo
he visto al viejo búho con sus ojos de plato,
mirón empedernido,se eterniza observando
cuanto ocurre de nuevo por las calles del campo.

Ayer vio a doña ardilla corriendo como loca
por la rama de un pino llevando algo en la boca,
iba huyendo de un cuervo de brillante levita
que graznaba cual loco tras la ardilla maldita.
La ardilla,más veloz,escapó triunfante
y el cuervo echó a volar como una sombra errante.

Filósofo y poeta,nunca pierde la calma,
en sus ojos redondos moran todos los sueños
y en las horas tranquilas le da por meditar
sobre antiguos misterios de la tierra y el cielo.

Cuando llega la noche y la luna derrama
su plateada luz sobre el campo sombrío,
don búho se acicala con agua del rocío
para volverse sombra fugaz en cada rama.



domingo, 14 de abril de 2013

Tormenta


                                          Cáceres: Palacio de los Golfines de Abajo



Qué vacío en el aire de este abril indeciso!
¡Qué empalago de grises
en el lienzo profano de la tarde!

Hay negros nubarrones expectantes
que ansían desplegar sus alas acuosas
sobre los edificios estáticos,dormidos;
sobre los tristes parques solitarios,vacíos,
donde sombras siniestras y furtivas
se esconden de ellas mismas
para no soportar la soledad...

Se anticipa el ocaso detrás de los tejados
y un viento enfurecido doblega las palmeras.
Caen las primeras gotas que anuncian la tormenta
y,luego,
el cielo se derrama sobre las avenidas
como un río descarriado ignorante de brújulas,
como un torrente loco.

Después del aguacero,todo tiene otro lustre
donde la vida asoma con nueva pulcritud
entre la limpia hierba de verdores más vivos.

Y en el aire se quedan suspendidas
millones de gotitas diminutas
que el viento arrastrará
para lavar la cara demacrada
de esta ciudad dormida,
de esta tierra sin pálpito,
de este ciego país de seres indolentes,
de una España suscrita de por vida
a las fiestas paganas o sagradas,
a los bailes de bombo y pandereta,
al panem et circense de los césares
que hoy gobiernan Hispania con tesón.