Soneto blanco Por las sendas del parque solitario silba el viento buscando tu fragancia y en el trance silente de la tarde tu recuerdo golpea mi alma herida. No hay momento ni espacio ni lugar sin tu sombra rondando mi tristeza, ya no puedo arrancarte de mi mente: te quedaste habitando mi abandono. Y es por eso que vivo sin vivir con tu imagen tatuada en mi retina, con tu nombre manando de mi boca. Mas,si fuera posible regresar hasta el punto en que todo comenzó, volvería sediento de tus besos.
"El que escucha música siente que su soledad,de repente,se puebla" Robert Browning,poeta inglés (1812-1889) Voz dormida en los acordes del tiempo, lenguaje de los dioses, eres,música,el bálsamo suave y milagroso que sana cicatrices en el alma. Hija del viento helado que silbaba en las noches primigenias del Olimpo sagrado, antes de que los dioses sucumbieran a los falsos destellos del oro de los hombres. Tú eres río de dicha para el espíritu reseco ya,amargado. Catarata de vida para las flores mustias que se ajan por los prados del olvido. Son tus notas curiosos duendecillos que se adentran por las grutas oscuras del oído hasta llegar al cálido habitáculo de un corazón que late apresurado al sentir tu presencia. Música que emociona y estremece, que enamora y que mece los sueños encerrados en tarros transparentes de tantas noches mágicas y locas. Eres como la seda sobre la nívea piel de doncella dormida. Eres luz en penumbra, locura que sosiega. Dulce néctar volátil que va endulzando el aire con gotitas doradas de sutiles acordes.
Eres y serás siempre el bienhechor aliento de los dioses sagrados y lejanos que calma las tormentas del alma atormentada de los hombres.
Surgiste de la niebla,entre montañas, entre grises estatuas dormidas, como una diosa-niña, como un rayo de sol bajo la fronda de un bosque colosal,exuberante, igual que tu ternura, como una sombra errante tras un sueño de amor dulce y sereno forjado a la caída de la tarde. Llegaste hasta mi puerta y golpeaste con la fuerza del sol en la alborada. Traías en el pelo la esencia de la menta y el romero y en tu boca,la miel de esa dulzura innata que rezuma tu cuerpo y que se escapa por cada poro de tu ardiente piel. Cuando en las noches cálidas,eternas, una procaz e inmensa luna llena con su pálida luz cubra tu desnudez cual fina gasa, al instante sabré que estás pensando en mí y hasta aquí volarán para fundirse cual dos gotas de lluvia, tus suspiros de amor con mi nostalgia.